Andy Herrera, ambición y aprendizaje

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Continuamos con Botero Al Día, hoy para conocer a una de las caras más representativas detrás de nuestra barra, Andy Herrera.

¿Cuáles fueron tus inicios en la coctelería?
Pues fueron aquí, en Botero. En un princpio, empecé a formar parte de la plantilla a modo apoyo en fin de semana. Todo el mundo de la coctelería empezó a llamarme mucho la atención; el poder crear, hacer versiones o incluso moldear en base al gusto de los clientes, fue lo que hizo decidirme a esto.

¿Cómo se está al tanto de un mundo en el que la formación es tan importante?
La actividad de formación es constante, desde las que proponen las propias marcas de licor o ingredientes; a la interna, en la que tengo mucho que agradecer a Javier de la Cruz.

¿Cuál fue tu primera creación?
El primer coctel fue White Ginger, todo surgió porque siempre me había gustado el jengibre; es uno de los cócteles que más sale de nuestra barra y que ya lleva dos cartas con nosotros, y por supuesto seguirá.

¿Qué se trata de ofrecer a todo aquél que viene en busca de un cóctel?
Intentamos moldearnos un poco al cliente, primeramente tratando de conocerle, ofreciéndole y escuchándole. Nuestra misión es guiarle a través de los casi 100 cócteles a los que podríamos llegar a elaborar.

¿Tu última creación?
La última creación… ¡hay varios!. Podría hablarte de Enigma, recién incorporado a la carta, y de Golden Stone, jengibre , cardamomo, sirope  de coco, tabasco… Es un cóctel que aún no está en carta y que será para los más atrevidos.

¿Por qué esos nombres en los cócteles?
Básicamente tratamos de buscar un nombre que se asocie a cualquiera de los ingredientes del cóctel o el licor utilizado. Muchas veces se trata de amoldar un nombre propio a una variación sobre el original, en nuestro caso puedo hablarte de Pineapple Pen, la versión propia de la Piña Colada.

¿Cómo percibes el mundo de la coctelería?
Los sitios para tomar cócteles aún no son muchos, al menos en Toledo. Es algo que está en pleno crecimiento, con un público muy interesado y en la mayoría de los casos iniciado, que sabe dónde y cómo va a tomar.

Existe algún cóctel especial para cada parte del día?
Depende del cóctel. Si que es verdad que existen aperitivos, atragos largos –para después de una gran comida o cena–, hay tantos cocteles como estado de ánimo. Personalmente yo prefiero tomarlos por la tarde, pero ya te digo, hay tantas variables como personas y momentos.

Un cóctel para una mañana dura: Bloody Mary
Después de comer: Basil Smash
Al final de la tarde: Enigma

¿Qué es para ti el proyecto Botero?
Empezó siendo algo muy humilde, y desde ese prisma tratamos de seguir mejorando y evolucionando constantemente. Los cambios de carta son habituales, entrando y saliendo, por ejemplo, nuevas ginebras. Es un proyecto cargado de atrevimiento, en el que son motores las ganas y la ambición que rodea a todo lo que tiene lugar en esta casa.

 

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